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Entrevista a Miguel Zea, jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Almería

Con motivo de la publicación de nuestro blog mensual en el medio Granada Hoy, tuvimos la oportunidad de hacerle una entrevista a Miguel Zea en Almería para conocer de primera mano el trabajo que realiza Salvamento Marítimo en nuestras costas.

Miguel Zea, jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Almería, lleva a sus espaldas 22 años de trabajo en este centro y han pasado por sus manos miles de emergencias, todas ellas con un objetivo primordial: localizar la embarcación en el menor tiempo posible. Salvamento Marítimo comenzó en Andalucía con su primer centro en Tarifa en los años 80 y, posteriormente, con el de Almería en 1994. Progresivamente se unieron los centros de Algeciras, Cádiz y Huelva hasta conformar una flota aeromarítima y un equipo coordinado y proactivo en alerta 24 horas al día.

“No te puedes permitir el más mínimo fallo porque son tan malas las condiciones en las que llegan que no los puedes salvar si llegas medio minuto tarde”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo ha sido la evolución de la llegada de embarcaciones de inmigrantes a las costas andaluzas en vuestro trabajo diario?

Es el tema que más nos ocupa y preocupa con todas las connotaciones y retos que supone para nosotros. La primera patera que atendimos fue el año 1996. Eran marroquíes. En 1997 tuvimos dos o tres casos más. A partir de 1998 la escalada progresiva fue en aumento y empezó a verse algún tipo de inmigración subsahariana y argelina, además de la marroquí. En los comienzos venían con barcos de madera que ante cualquier contratiempo se hunden y sin chalecos salvavidas. Luego empezaron a usar embarcaciones neumáticas que son un poco mejores.

¿Cómo es la situación actual?

Vienen en condiciones muy precarias de seguridad, sin ningún tipo de aparato para lanzar una llamada de socorro a los buques que están alrededor. Además, atraviesan una zona de una extensión muy importante que es zona vacía de tráfico marítimo, sin cobertura para que los puedan encontrar. Es alta mar, donde no hay flujo de tráfico marítimo. No tienen aptitudes para poder afrontar algo así porque no las saben y porque la mayoría de ellos el primer contacto que tienen con la mar es ése. Imagínate verte en mitad de la mar, hacinado, sin saber dónde estás, viendo sólo cielo y agua por todos lados y sin saber nadar. Es un shock permanente tan fuerte que cuando caen al agua no hacen ni por mantenerse a flote. Se quedan bloqueados. Es un horror, un disparate.

¿Cómo ve el futuro inmediato?

La llegada de pateras se ha incrementado muy notablemente. En el año 2016 ya tuvimos el doble de rescatados que en el año 2015. Y en lo que llevamos de 2017 ya hemos superado a todo el año pasado. El centro de Almería junto con el de Tarifa supone el 90% de la llegada de pateras a España. La zona caliente se extiende desde Garrucha hasta Cádiz. Si han pasado más de 200 días en este 2017, sumando las horas dedicadas a la coordinación de operaciones de inmigración, nos salen más de 70 días dedicados a esto. Concretamente en el puerto de Motril hemos rescatado alrededor de 900 personas este año y todavía no ha terminado. En los últimos meses estamos detectando muchas embarcaciones con marroquíes de nuevo.  Hace años que ya no venían, su presencia era testimonial. Yo creo que vienen huyendo de los problemas en el norte de Marruecos.

 ¿Cuáles son vuestras funciones?

Nosotros tenemos encomendadas varias funciones, desde el control del tráfico marítimo hasta la lucha contra la contaminación marítima, sin olvidar nuestra principal misión: salvaguardar la vida humana en la mar. Cuando hablamos de la función de seguridad marítima nos referimos a una función operacional, velamos por la seguridad de las personas que navegan siempre como consecuencia de cualquier problema que pueda haber en la navegación o en los buques. Pero si hablamos de seguridad desde el punto de vista de la protección, es decir, la seguridad de las personas frente a delitos que se puedan cometer y que pongan en peligro su vida, eso ya es función de los Cuerpos de Seguridad como la Policía marítima o del Servicio Marítimo de la Guardia Civil. En el caso de la inmigración hay que destacar que tiene dos aspectos: la salvaguarda de la vida humana en la mar, la seguridad de esas personas que hacen una travesía en barco y necesitan una respuesta de los servicios que tienen encomendada la función de búsqueda y rescate (que somos nosotros) y, además, esta actividad tiene una connotación jurídica al tratarse de una actividad irregular. Para controlar esa actividad irregular está el Servicio Marítimo de la Guardia Civil. Nosotros no nos encargamos de esa parte aunque no hay una línea de separación clara y desde el comienzo de la inmigración se estableció un convenio con la Guardia Civil donde se establecían unos protocolos de actuación conjunta. Nosotros jamás interceptamos pateras ni barcos porque no sabemos hacerlo y podríamos ocasionar un desastre. Sólo rescatamos y cuando llegamos a una patera que siguen navegando no la interceptamos, sino que le damos escolta de seguridad informando a la Guardia Civil en todo momento.

¿Quién suele daros los avisos?

Casi siempre nos avisan ONG como Caminando Fronteras, concretamente Helena Maleno. No exagero si digo que posiblemente sea la persona que más vidas ha salvado en el Estrecho. Es una persona providencial para nosotros.  También tenemos avisos de familiares directos. En estos casos es difícil la búsqueda porque muchas veces no coincide la información que nos dan las familias con la real, debido a varios cambios que hayan tenido que afrontar y para nosotros es fundamental y primordial encontrarlos rápido para poder traerlos sanos y salvos. Por último, solemos tener avisos de las patrullas marítimas y aéreas que transitan por el Mar de Alborán.

¿Os habéis ido especializando con el tiempo en este tipo de trabajo con inmigración?

Hemos tenido que desarrollar una serie de herramientas porque los casos de inmigración para nosotros son un auténtico reto. Funcionamos con una serie de manuales internacionales que pertenecen a la Organización Marítima Internacional (OMI), que es un brazo marítimo de Naciones Unidas, aunque la realidad no suele ajustarse a las situaciones descritas en los manuales, ya que normalmente no contamos con información sobre el lugar en que se han embarcado, el número de personas que van a bordo, el rumbo que han tomado o el tipo de embarcación en la que van. La experiencia nos acciona para ser lo más efectivos posibles. Lo que aquí tenemos clarísimo es que estas personas son el eslabón más débil de una cadena demoniaca y tienes que dar respuesta y actuar a su favor. Aunque el mar esté dividido por zonas en las que hay un país responsable de dar respuesta, una distribución administrativa jamás puede estar por encima del bien primordial que es la vida. Interpretamos la legislación internacional de manera que siempre se pueda dar respuesta estén donde estén estas personas, por supuesto, en contacto permanente con las autoridades que tienen la responsabilidad de la zona. La idea es aprovechar todos los recursos que hay para el máximo en beneficio de ellos, porque si tienes medios no puedes limitarlos ya que es cuestión de minutos el que esa embarcación se hunda.

¿Cómo soléis hacer frente a situaciones tan dramáticas vividas en vuestro día a día?

A nosotros no nos importa la carga laboral, lo que sí nos pesa es la carga emocional. Cuando va todo bien es una satisfacción detrás de otra y la gente que trabaja aquí está muy motivada. Somos un equipo muy cohesionado e implicado y probablemente esto tiene mucho que ver con el alto porcentaje de éxito que tenemos.  Nuestra finalidad es salvar todas las vidas posibles y ser rápidosya que si no afinamos bien la puntería con la zona no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. No te puedes permitir el más mínimo fallo porque son tan malas las condiciones en las que vienen en el barco que te lo encuentras desecho si llegas medio minuto tarde. La carga emocional es la que más sufrimos y la que más nos duele. Algunas personas se quedan muy tocadas cuando rescatan embarcaciones y al llegar se hunde el barco. Para eso tenemos un convenio con el equipo de Intervención Psicosocial de Cruz Roja, que nos proporciona una atención psicológica adecuada en caso de necesitarlo. Además, afrontas mejor la carga emocional cuando estás apoyado y respaldado por un equipo como el que tenemos aquí.

¿Qué opinión tiene sobre organizaciones que voluntariamente salen a la mar a salvar vidas?

En las zonas donde hay unos servicios públicos que funcionan bien nos parecería perfecto que colaboraran con nosotros, bajo nuestra coordinación y criterio. Puede darse el lugar donde estos servicios no sean capaces de dar una respuesta efectiva o simplemente no los haya y en estos casos es lógico que haya gente que se movilice y denuncie que hay personas que se mueren en el mar y acudan a su rescate.

 ¿Cómo es el trato con los periodistas?

Llevamos una época con una alta demanda muy alta de entrevistas de periodistas internacionales,  señal que está calando el incremento de la inmigración en España, cosa que antes no pasaba. Nos encantaría y creemos que es muy importante que hubiera una especialización en periodismo en estos temas pero sabemos que la situación de los medios es muy precaria. Nosotros siempre damos todos los datos, sin ocultar nada. Esto nos ha proporcionado gozar de una gran credibilidad entre los medios de comunicación porque hemos trabajado y cuidado mucho esta relación.

 

 

 

 

 

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